Por Wellington Nelson

El desorden pertenece al amor como el alcohol a la cerveza.

 Años atrás, en SOPHOS, cualquier cliente podía pedir cualquier libro sin ningún compromiso más que su interés por obtener su ejemplar. Tristemente, esta práctica basada en la pasión por la lectura, fue llenando poco a poco una estantería de libros abandonados y olvidados. Sea por la razón que fuere, quien había tenido el deseo de pedir un título, cuando el libro ya había llegado a la librería después de viajar por aire, mar y tierra, el interés en adquirirlo se había esfumado. Como bien dijo Goethe “El entusiasmo no es un producto que pueda guardarse en salmuera durante muchos años”.

Durante una de las acostumbradas noches entre libros en SOPHOS, me encontré un ejemplar casi abandonado, era Amor. Un sentimiento desordenado, llamó mi atención que fuera incluido en la colección Ojo del Tiempo de la editorial Siruela, esto ya me dejaba ver que se trataba de un ensayo con tono científico.

Su portada de colores cálidos quedó oculta ante mi vista, pues inmediatamente me dispuse a ver el índice y considerarlo como posible integrante de mi pequeña biblioteca personal. El autor resultó ser Richard David Precht (Solingen, Alemania, 1964), quien se doctoró en filosofía en la Universidad de Colonia, ubicada en su país natal. También recibió formación en historia del arte y ha desarrollado labor como periodista. Precht exponía en este ensayo el amor visto desde la perspectiva de la biología, la sociología, la filosofía y la psicología a lo largo de la historia; todo lo que puede caber en sus 392 páginas. En sus capítulos, se exponían las posturas respecto al tema, de autores como Charles Darwin, David Buss, Richard Dawkins, Desmond Morris, Sigmnund Freud, Otto Weininger, Erich Fromm, Michel Foucault y otros pensadores.

El amor no es todo en la vida; pero sin amor todo es nada.

Su lectura fue aún más sorprendente que su hallazgo, pues ciertos pasajes se leen como si de una novela se tratara. Cada uno de los autores tiene protagonismo en los párrafos en los que figura. El autor nos relata, en tono personal, la forma en que fue llegando a la lectura de estos autores. Por ejemplo, de Erich Fromm tuvo referencia en el año 1981, cuando Precht aún era un adolescente y estaba infelizmente enamorado. De esta forma, vamos línea a línea conociendo las tesis de distintos autores respecto al tema.

Enamoramiento, deseo y amor. ¿Por qué nos desequilibra de esa forma cuando nos envuelve? ¿Qué es lo que separa al amor del sexo? Las respuestas de Precht están en estas páginas. A veces, nos movemos por instintos que en parte son contradictorios, pero ¿qué tan necesario es el amor?

Pocas personas se enamorarían si no hubieran oído hablar de ello.

-La Rochefoucauld