23 de abril 2026, Día del Libro

 

En un mundo que celebra lo nuevo,
la fiesta del libro sigue siendo una de las más antiguas y más vivas. Vale la pena detenerse la próxima semana a celebrar.

 

Queridos amigos

Me despierto antes que el sol la mayoría de los días. No tanto por disciplina o por madrugador, aunque algo de eso haya, sino porque despierto a mi hijo los días de colegio. Entre el momento en que lo sacudo suavemente de su sueño y la hora en que salimos a alcanzar el bus, hay una ventana de silencio que aprendí a no desperdiciar. Me siento, abro un libro, y desaparezco.

A veces pienso que el libro es una puerta chiquita, discreta, que abre hacia un interior sin fondo.

Hace ya tiempo que tuve que poner una alarma para regresar de donde me sumerjo, recordar que el mundo sigue girando afuera, que hay un chico al que llevar, que el bus no espera a nadie, ni siquiera a los lectores (¡por favor!).

La semana próxima, la del 23 de abril, con motivo del Día Internacional del Libro, SOPHOS celebra siete días enteros dedicados a ese refugio de papel.

El libro no espera que lo celebremos, lleva siglos esperándonos, y nosotros seguimos llegando tarde, o a tiempo, dependiendo del día. Han intentado reemplazarlo muchas veces. La radio, la televisión, el cine, el podcast, el scroll infinito, ahora la IA. Cada nueva tecnología llegó prometiendo hacer lo mismo que el libro, pero más rápido, más fácil, más entretenido. Y el libro, con esa paciencia que tienen las cosas verdaderas, los ha sobrevivido a todos.

No porque sea mejor en todo, sino porque hace algo que ningún otro medio puede replicar de verdad: nos pone dentro de otra mente. No nos cuenta lo que alguien piensa; nos hace pensar con ella, con él.

El libro no ganó sus batallas haciendo ruido. Las ganó siendo insustituible.

Portada El hombre de la valija ©Daniel Mordzinski

Cada 23 de abril, Barcelona se transforma. Las Ramblas y el Paseo de Gracia se llenan de puestos de libros y rosas. Es el día de Sant Jordi — patrón de Cataluña — y con él, el Día Mundial del Libro que la UNESCO instituyó en 1995, eligiendo esa fecha porque en ella murieron Cervantes y Shakespeare (y también el peruano Inca Garcilaso de la Vega).

Esta tradición tiene raíces medievales: una leyenda cuenta que de la sangre del dragón vencido por San Jorge (Sant Jordi) brotó un rosal de rosas rojas, y el caballero cortó una para entregársela a la princesa. Con el tiempo, el libro se unió a la rosa y se convirtieron juntos en un gesto hermoso que la ciudad le hace a su cultura.

Más que la leyenda, lo que fascina de Sant Jordi es la escena. Cientos de miles de personas en la calle, comprando libros como quien compra flores: por amor, por impulso. Por el placer de obsequiar algo bello y algo que dura. Barcelona no celebra el libro en una biblioteca o en un auditorio. Lo celebra en la calle, a plena luz, como si fuera la cosa más natural del mundo.

 

Porque lo es.

Portada El hombre de la valija ©Daniel Mordzinski

La Ciudad de Guatemala puede ser esa ciudad también. No de golpe, no por decreto, y no de la misma manera. Pero de a poco, librería por librería, lector por lector, Día del Libro por Semana del Libro. Eso es lo que estamos construyendo, juntos, algunos libreros: un rally de librerías que invita a recorrer la ciudad con los ojos abiertos y un libro en la mano. Hay eventos, recomendaciones, sorpresas. Todo inscrito en una grandísima celebración mundial de la librería independiente: el #GlobalBookCrawl.

Esta semana celebramos en SOPHOS con una programación pensada para que el libro salga de las estanterías y entre en conversación. Lo hacemos porque creemos que el libro merece una fiesta, aunque no la esté esperando. Y porque toda fiesta es mejor cuando la celebramos juntos.

Para cerrar: el libro no necesita mucho de nosotros. Ya existe. Ya espera. Ya lleva la puertecita abierta.

Solo necesita que vayamos a él. Abrir y empezar a leer en cualquier página. Entrar a una librería sin saber qué buscar. Regalar un libro con desprendimiento, como quien da una rosa.

Algo en nosotros sabe que ese pequeño objeto contiene mundos.

Esta semana, te invito a cruzar esa puerta. En SOPHOS, en las librerías de nuestros amigos libreros, nuestros cómplices. En La Teca. En cualquier rincón donde un libro te esté esperando.

 

Philippe Hunziker