TIERRA BALDÍA/ CUATRO CUARTETOS

TIERRA BALDÍA/ CUATRO CUARTETOS

Editorial:
FONTAMARA
Materia
Poesía traducida
ISBN:
978-968-476-622-8
Páginas:
175
Encuadernación:
Rústica
Disponibilidad:
Disponibilidad y precio a confirmar

Tierra baldía es un largo poema dividido en cinco partes que deja sentir el latir del germen épico; su tema central es la leyenda de un rey que al quedar estéril ve cómo sus tierras también se vuelven infecundas. Es una obra erudita que expresa vivamente su idea de la esterilidad de la sociedad moderna en contraste con las sociedades del pasado y se convirtió en un hito de la modernidad. A decir de Eliot tanto el título, como el plan y gran parte del simbolismo de la obra le fueron sugeridos por un libro sobre el Santo Grial de J. L. Weston y por un estudio antropológico de James Frasser. La obra está dedicada a Ezra Pound y la influencia de éste es notable. El poema inicia con la entrada de la primavera, símbolo de la fecundidad, a la que se le opone un paisaje pétreo, desolado y sediento; sucesivamente el poema contrasta la visión de un Londres irreal con el mundo de una pitonisa y de un mercader con el de varios personajes que dialogan. En la última parte reaparece el tema obsesivo de la infecundidad, como símbolo de la esterilidad del mundo actual y termina con una invocación de los upanisad.

Cuatro cuartetos, considerada como su mejor obra, expresa un trascendental sentido del tiempo en versos emotivos. Es un libro difícil sin argumento tradicional, donde no pasa nada excepto el tiempo y casi se consigue el imposible equilibrio entre conciencia y subconciencia. Cada uno de sus cuatro capítulos poéticos posee - escribió Vicente Caos- una disposición que sugiere la de una sonata en sus cinco movimientos. El primer cuarteto abre con una reflexión sobre el tiempo, descarnadamente filosófica, que proclama la solidaridad entre pasado, presente y futuro; el segundo una sucesión de imágenes da la medida de la vida que fluye y se destruye, pero que pronto, como el fénix, renace. La vida es un combate perpetuo y un empezar continuo. El tercero inicia con un canto al río, signo del devenir, el río que está en nuestro interior, sometido al tiempo. El cuarto insiste en las ideas de desprendimiento y liberación: es una recapitulación de los anteriores e ilumina los problemas y experiencias intensamente conjugados en los cuatro cuartetos. Para muchos, esta obra representa un redescubrimiento de los principios cristianos como algo fundamental.

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