LA POLÉMICA ENTRE EL PINTOR EUGENIO FERNÁNDEZ GRANELL, LA AGEAR Y EL GRUPO SAKER-TI

LA POLÉMICA ENTRE EL PINTOR EUGENIO FERNÁNDEZ GRANELL, LA AGEAR Y EL GRUPO SAKER-TI. DESENCUENTROS IDEOLÓGICOS DURANTE LA PRIMAVERA DEMOCRÁTICA GUATEMALTECA

Editorial:
EDITORIAL DE CIENCIAS SOCIALES
Materia
Humanidades y Ciencias Sociales
ISBN:
978-9929-585-38-6
Disponibilidad:
Disponibilidad inmediata

El triunfo de la Revolución de Octubre de 1944 puso fin a una dictadura de catorce años, personalizada en la figura del general Jorge Ubico, el cual marcó el principio del fin del sistema cafetalero liberal para Guatemala. La Junta de Gobierno revolucionaria se propuso marcar la democratización del país creando una nueva institucionalidad y reforzando la lucha contra las dictaduras y el imperialismo en América Latina. En ese ambiente nacieron, primero, la Asociación General de Escritores y Artistas Revolucionarios (AGEAR) y, luego, el Grupo Saker-ti y la Alianza de la Juventud Democrática Guatemalteca (AJDG). Estas organizaciones, conformadas en su mayoría por jóvenes de entre dieciocho y veintinueve años de edad, se definieron por principio como arevalistas. Entre éstas hubo compartidas mediaciones temáticas intelectuales, puentes políticos partidarios, redes sociales artísticas y público. Una y otra asumieron el legado antifascista postulado por los revolucionarios guatemaltecos, pero la lucha por el control político del frente arevalista, así como la recepción guatemalteca de la Guerra Fría, le fue dando otro carácter no sólo a la relación que existía entre las asociaciones, sino a los intereses que las definían y a los objetivos que sus dirigentes perseguían. En ese contexto, la figura del pintor surrealista y exmiembro del POUM español, Eugenio Fernández Granell, refugiado en Guatemala desde 1946, cobró gran importancia debido a su magisterio artístico y a su papel ideológico en tal coyuntura. La AGEAR y el Grupo Saker-ti no sólo rivalizaron por lo captación de miembros y la expansión de los espacios de sociabilidad, sino además en torno a la conveniencia o no de la profundización de las reformas sociales impulsadas por el gobierno arevalista, lo que se tradujo a su vez en una disputa sobre quién debía ser el nuevo presidente de Guatemala, el coronel Francisco Javier Arana o su homólogo, Jacobo Arbenz. La muerte del primero y la derrota de sus partidarios a raíz del fracasado golpe de Estado de junio de 1947, no sólo alentaron la fundación en clandestinidad del Partido Comunista Guatemalteco (PCG), sino que abrieron puertas a la campaña presidencial arbencista, radicalizando el enfrentamiento ideológico en el mundo de la política y en el del arte guatemaltecos.

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