LA CASA EN MANGO STREET

LA CASA EN MANGO STREET

Editorial:
VINTAGE
Materia
Novela
ISBN:
978-0-679-75526-5
Disponibilidad:
Disponibilidad inmediata

La casa en Mango Street es una obra engañosa. Es un libro de cuentos cortos-y algunas veces de cuentos incompletos, pero los bosquejos y viñetas de los personajes-añaden como Sandra Cisneros ha escrito, "a contar un cuento largo, cada uno sumando al total-como las cuentas de un collar." Este cuento está narrado en un lenguaje que parece simple, pero está acompañado de riqueza poetica, cuya jerga y distanciamiento de la gramática correcta contribuyen a su presición. Está narrado en la voz de una jovencita-una muchacha demasiado joven para saber que tal vez nadie pueda oírla-pero su voz es completamente convincente, porque es la creación de una escritora madura y sofisticada. Por ejemplo, La casa en Mango Street parece apartarse de un tema a otro-de la cabeza a la cadera, de las nubes a los pies, de una tía inválida a una chica llamada Sally, que tiene "ojos como Egipto" y cuyo padre muchas veces la maltrata. Pero esta aparente falta de cohesión encubre una exploración artística de temas de identidad individual y lealtad comunal, alejamiento y pérdida, escape y regreso, la atracción de un romance y el fin a la desigualdad sexual y la opresión.

La casa en Mango Street es también una obra sobre una cultura-la de los chicanos o mexicano-americanos-que por mucho tiempo ha sido ocultada por estereotipos rebajados y afectados por una ambivalencia interna. En algún modo se parece a la cultura inmigrante que los estudiantes han encontrado en obras como My Ántonia, The Jungle y Call It Sleep. Pero a diferencia de los americanos de descendencia eslava o judía, los chicanos han sido sistemáticamente excluídos del pensamiento americano, de tal manera que semeja las privaciones a que están sujetos los afro-americanos. Aunque Cisneros usa el lenguaje en forma de metáfora repetida, por el abismo entre los mexicano-americanos y la cultura dominante, lo que mantiene a Esperanza Cordero, su familia y amigos atrapados en su barrio es algo más obstinado que el lenguaje: es una mezcla de racismo, pobreza y vergüenza. La discusión de esta obra puede hacer ver a los estudiantes que los antepasados de muchos chicanos no vinieron a los Estados Unidos porque así lo escogieron, sino que se encontraron en un territorio extranjero como resultado de una política expansionista de los Estados Unidos en un país que antes había sido estrictamente mexicano.

Pero aunque la obra tenga mucho interés para los estudiantes hispanos, que tal vez nunca se hayan enfrentado con una obra que trate sus propias experiencias tan intencionadamente, también captura el dolor de otros-los que Cisneros, en su introducción al celebrarse el décimo aniversario de la edición (publicada por Knopf, $18.00) ha llamado "la vergüenza de ser pobre, de ser mujer, de no ser suficientemente buena." Esto sugiere de dónde proviene el dolor de otros y demuestra cómo puede cambiarse a un motivo de celebrarse en vez de avergonzarse. Pocos estudiantes, sin importar su sexo o descendencia, terminarán esta obra sin la sensación de haber vislumbrado una parte secreta de ellos mismos. Porque, como Sandra Cisneros ha escrito, "Usted lector, es Esperanza.... Usted no puede olvidar quién es."

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