EL RIO: EXPLORACIONES Y DESCUBRIMIENTOS EN LA SELVA AMAZONICA

EL RIO: EXPLORACIONES Y DESCUBRIMIENTOS EN LA SELVA AMAZONICA

Editorial:
FCE
Materia
Biografías noveladas y Novelas históricas
ISBN:
978-958-38-0093-1
Disponibilidad:
Entrega 1-7 días. Precio puede variar

Desde el siglo XIX los naturalistas han tenido como objeto de estudio la exploración de nuestros ecosistemas, se
han deleitado con nuestra rica diversidad biológica, cautivándoles el pensamiento con sus utilidades y dones,
despertando conocimientos en grandes hombres que más tarde, por la consagración al estudio de nuestros
densos bosques, se convertirían en referentes de los estudiosos de la historia natural.
Desde que los españoles pisaron el suelo americano, el río que surca la ciénaga más grande del mundo y que
encausa las aguas de mil afluentes ha impresionado a los hombres. Don Francisco de Orellana fue quien, en
busca de El Dorado, lo bautizó con el nombre de “Amazonas”, porque al arribar fue recibido por un grupo de
mujeres indígenas que pusieron en peligro su vida, y él las asoció con las guerreras amazonas que
secuestraron a Ulises en la mitología griega.
Este ecosistema de relevancia mundial, conocido como “el pulmón del mundo”, ha sido admirado y estudiado por
propios y extraños, causando particular interés en investigadores extranjeros, como el caso que data el libro,
acerca de la vida del reconocido etnógrafo y etnobotánico de Harvard Richard Evans Schultes, quien, motivado
por un íntimo deseo personal y gracias a su actividad física y mental, se aventura a vivir por doce años una
intensa labor de investigación. Comienza la expedición con su tesis de doctorado, que lo llevó a la búsqueda del
peyote de los Kiowas, del teonanacatl de los Aztecas en México, hasta la Amazonía Colombiana. Allí, mientras
rastreaba el curare, se embarcó en una de las más importantes investigaciones botánicas del siglo XX. Schultes,
según lo cita Davis: “es un hombre especialmente complejo, no era un hombre que hubiera caracterizado una
época, era un individuo que había escapado de las restricciones de su propio tiempo para vivir de lleno la
maravilla de una tierra exótica”.
Sus propias hazañas son legendarias. En 1936 en México, descubre nuevas variedades de peyote y en los
Andes sureños busca mutaciones del árbol del águila mala. Identifica el ololiuquí, alucinógeno Azteca, perdido
siglos antes, y recoge los primeros especimenes de teonanacatl, la carne de los dioses, el hongo sagrado
mexicano. Todas las especies vegetales de importancia indígena le despertaron tanto interés que las estudió
con ahínco y años más tarde le permite publicar, en compañía de Hoffman, su celebre obra “Plantas de los
Dioses”.
Schultes, gracias al apoyo moral y económico de su profesor Ames Oakes, fundador del Museo Botánico de
Harvard, quien describió 1.000 especies de orquídeas, le puede dar vía a su libre inclinación al trabajo
etnobotánico y a su afición a lo desconocido. Tras obtener una licencia en la Universidad de Harvard, se internó
en la Amazonía noroccidental colombiana, visitó sitios donde nadie había estado, convivió con docenas de
tribus, y colectó en su expedición 20.100 especies vegetales, 300 de ellas “nuevas para la ciencia”, lo cual se
refleja en su robusta producción científica, al escribir 10 libros y 496 artículos científicos, que le mereció el título
de autoridad mundial en plantas alucinógenas y medicinales del Amazonas. Sus proyectos estuvieron
financiados por el gobierno de Estados Unidos; en Colombia contó con la ayuda de destacados botánicos, con la
desinteresada compañía y guíanza de indígenas, en especial los del Valle del Sibundoy, con el apoyo del
gobierno y la aviación militar.