CRISIS ECONOMICA

CRISIS ECONOMICA. UNA PERSPECTIVA FEMINISTA DESDE AMERICA LATINA

Editorial:
CLACSO
Materia
Género
ISBN:
978-980-12-4154-6
Disponibilidad:
Entrega 3-6 semanas. Precio puede variar

Crisis económica. Una perspectiva feminista desde América LatinaEste libro está escrito en una encrucijada de la historia,cuando una profunda crisis azota a todo el planeta poniendo en serio peligro las condiciones de vida de una parte importante de la población mundial; particularmente, la de los sectores sociales más vulnerables de los países del sur. El desempleo masivo, la caída de ingresos de los hogares y las reducciones de gasto público en protección social amenazan con un incremento de las situaciones de pobreza. Este drama humano caracterizado fundamentalmente como crisis financiera y económica ha originado un debate internacional donde se proponen políticas más o menos intervencionistas con fuerte apoyo financiero a bancos y empresas privadas.

Sin embargo, a pesar de la dureza de la crisis, pocas voces han denunciado que se trata de una situación que responde a la estructura profunda de un sistema económico basado en el beneficio individual donde las condiciones de vida de la población, lejos de ser un objetivo central, pasan a ser lo que en economía se denomina una externalidad. En cualquier caso, una mirada más atenta a la historia reciente, hubiera permitido observar cómo un conjunto de fuertes desajustes -crisis- venían desarrollándose con anterioridad y amenazaban el bienestar y la supervivencia de la población: la crisis ecológica, la alimentaria, la de los cuidados y la del modelo de desarrollo.
Desde que comenzó la presente crisis, mucho se ha escrito sobre sus causas, su caracterización, sus posibles soluciones. Pero, la gran mayoría de estos escritos han estado afectados por la misma ceguera histórica que tradicionalmente ha manifestado la disciplina económica: la exclusión del marco analítico del proceso de reproducción social de la población, lo cual conduce
a enfoques parciales y sesgados que pueden resultar en políticas inadecuadas.
Desde los primeros pensadores clásicos, las distintas escuelas de economía -aunque con importantes diferencias entre ellashan situado el objeto de estudio de la economía dentro de los
límites del mercado, dejando fuera de dichas fronteras todas las actividades que no presentan una dimensión mercantil, ya sean trabajos no remunerados o relaciones con la naturaleza. El problema de fondo no es tanto la exclusión de determinados ámbitos de la definición de economía -una disciplina puede fijar los márgenes de su estudio- sino que, los enfoques económicos, a pesar de que representan casi exclusivamente la economía de mercado, manifiestan pretensiones de ser reflejo de toda la actividad económica.
El resultado ha sido que dichos esquemas interpretativos ofrecen una visión desfigurada de la realidad, ya que esconden una parte importante de los procesos fundamentales para la reproducción social y humana y el mantenimiento de las condiciones de vida de la población -básicamente el trabajo que se realiza en los hogares- sin los cuales, el «mercado» ni siquiera podría subsistir.
En consecuencia, la disciplina ha funcionado con falsos límites de la vida económica, definiéndose como «autónoma», sin considerar que el sector mercantil descansa y se apoya en otros sectores
o actividades que no tienen lugar en el mercado o en el mundo público.
En todo caso -y para hacer justicia a los pensadores clásicos hay que reconocer que dichos economistas señalaban la importancia del trabajo realizado por las mujeres en los hogares para mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas, cuestión que se manifiesta en su consideración del salario como coste de reproducción.
Situación muy distinta es la de la posterior escuela neoclásica, que se aleja de las preocupaciones clásicas para centrarse en el mercado. Sus modelos serán ahistóricos y con ausencia de relaciones sociales. Se pierde la visión holística social de los pensadores clásicos para pasar a analizar individuos que persiguen su propio interés interactuando en mercados competitivos. El resultado será la invisibilidad total de cualquier actividad que no se desarrolle bajo normas mercantiles.
Ahora bien, los enfoques críticos a la economía dominante -a excepción de la economía ecológica que plantea una economía abierta a la naturaleza- tampoco han modificado las fronteras del campo de estudio económico. Las críticas se han mantenido dentro del mismo terreno mercantil -se discute sobre salario, ocupación, tiempos de trabajo, relaciones laborales, tipos de contrato, etc.-, o, en otro terreno, sobre los problemas de la economía financiera; sin mencionar la exclusión que hace la economía de los procesos de vida de las personas y de una parte importante del trabajo de las mujeres.
En consecuencia, al restringir las perspectivas analíticas y políticas, la economía se ha mantenido desligada de lo social, como si fuese algo independiente, eludiendo, de esta manera, toda responsabilidad sobre las condiciones de vida de las personas; que continúa siendo una cuestión embarazosa para la teoría económica.

Ahora bien, en las últimas décadas -aunque con antecedentes más tempranos- los estudios de mujeres, de género y feministas han desvelado y denunciado esta situación, ofreciendo un marco más amplio de análisis que incorpora aspectos fundamentales para el funcionamiento económico, no mediatizados por las leyes de mercado. Estos nuevos enfoques no son un intento de ampliar los métodos y teorías existentes para incluir a las mujeres. Se trata de algo mucho más profundo. Se pretende deconstruir los conceptos, los modelos y paradigmas utilizados tradicionalmente por la economía y elaborar nuevas categorías y marcos teóricos que tiendan hacia un paradigma alternativo. El objetivo es transformar la propia disciplina y construir una economía que integre y analice la realidad de mujeres y hombres, teniendo como principio básico la satisfacción de las necesidades humanas.

Se pretende el análisis de la realidad rompiendo con los binarismos impuestos y las fronteras forzadas: dicotomías como la división entre lo público y lo privado, el trabajo familiar doméstico y el asalariado, la sostenibilidad del planeta y de las personas, los países del norte y del sur, y un largo etc. que impiden un análisis global no sesgado de la realidad.
En estos nuevos marcos analíticos se inscribe el presente libro. Un grupo de mujeres, cientistas sociales, de distintos países de América Latina -con una mirada lúcida y un análisis rigurosonos ofrece una visión de la crisis no sólo desde sus aspectos económicos y financieros -que también- sino de las repercusiones más amplias que puede tener la situación actual en las distintas dimensiones de la vida de las personas, particularmente, en la vida de las mujeres. En un clima de debate neoliberal de salidas a la crisis, no es fácil incorporar aspectos que vayan más allá de la lógica del mercado o recuperar las actividades y ámbitos que han permanecido ocultos y sin reconocimiento social. De aquí, el enorme valor de estos textos que se sitúan en la crítica del capi

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