LA VERDAD SIN CALZONES. MI VIDA EN LOS SUBMUNDOS
ebook

LA VERDAD SIN CALZONES. MI VIDA EN LOS SUBMUNDOS

Editorial:
AGUILAR
Materia
Biografías y memorias
ISBN:
978-958-758-540-7
Formato:
Epublication content package
Derechos eBook:
Imprimible: Prohibido.
Copiar/pegar: Prohibido.
Compartir: 6 dispositivos permitidos.
DRM
Si
Colección:
SIN DET. ALFAGUARA

Juan Guillermo Valderrama cayó al fondo de la droga y conoció el más
oscuro de los submundos. Cuando decidió salir se dio cuenta de que
habían transcurrido veinte años.Este libro describe la experiencia
personal del autor, y su permanencia en una comunidad terapéutica.
Escrito con un solo dedo en lenguaje llano, constituye testimonio
auténtico de una parte de la historia de Medellín, insoslayable como el
robo, el asesinato, la prostitución, el tráfico de drogas, la corrupción
generalizada y la miseria que surgen con el crecimiento de cualquier
ciudad, aunque algunas consigan disimularlo mejor que otras.Su lectura
es una sorpresa por la naturalidad y sinceridad del relato del arte de
la composición, que revelan un escritor nato con las cualidades del buen
narrador. La importancia de la obra está sustentada por su franqueza
confesional. Si usted comienza a leerlo se puede enviciar a la
lectura.Reseña: «El libro cuenta la vivencia directa del autor en los
tiempos que anduvo recluido en una comunidad terapéutica y nos induce a
conocer la vida en particular de cada una de las personas que más cerca
tuvo en su periplo de condenado a sufrir las <(>&<)>#38;quot;temporadas en el
infierno<(>&<)>#38;quot; que supone la droga. Valderrama se desnuda para
compartir ese mundo devastador y punzante del vicioso que no tiene
posibilidades de redención, ya que es reiterada su negación a la
recuperación física y de salud en su estado calamitoso, fenómeno que
ocurre más de una vez con casi todos los enfermos que caen a ese tipo de
instituciones, que sin eufemismos, se llaman manicomios. Lugares
proscritos, donde teóricos como Foucault dimensionaron todo su espectral
funcionamiento para acabar de destruir lo poco que queda de entereza
mental en sus pacientes, que más bien son reclusos. Y, además, sin
aplicarle remordimientos moralistas, sino formulados como revelaciones
desde la crudeza de un estilo que hace imperar la realidad sobre la
ficción. Aquí está de nuevo el Macondo donde la existencia cotidiana es
superior a la magia del día a día que nos ocupa a los mortales, para
salir airosos en el arte de vivir». www.elmundo.com