DEL PETATE A FORTALEZA Y OTRAS HISTORIAS DEL SIGLO XX
ebook

DEL PETATE A FORTALEZA Y OTRAS HISTORIAS DEL SIGLO XX

Editorial:
PALIBRIO / AUTHOR SOLUTIONS
ISBN:
978-1-4633-6537-0
Páginas:
138
Formato:
Epublication content package
Derechos eBook:
Copiar/pegar: Permitido.
Imprimible: Permitido.
DRM
No

Me gusta escribir. Desde niño, era mi pasatiempo preferido. Mientras los más jóvenes salían a caminar, después de laborar en la finca todo el día, me acogía a un lugar tranquilo en la casona y empezaba a escribir. Solo escribía, no sabía por qué, pero escribía. Estuve tres años escribiendo una novela, la titulé, La Farza del Tirano. No sé el porqué del título. Hace un tiempo ya en mi edad madura, bastante madura; empecé a reescribirla, aún está por terminarla pero la cantidad de errores, tanto de ortografía, como de sintaxis, no me han permitido terminarla. No sé porqué la escribí, insisto que debió ser porque le cogí miedo a la obscuridad. Los caminos eran largos para salir de la finca. Se decían muchos cuentos de miedo; que salía alguien al camino que le mirara los pies; si no los veía, era un muerto aparecido; que si alguien arrastraba cadenas en la noche, eran muertos en faena. Me acuerdo de los cuentos de nuestros viejos, y me salía un frio por la espalda, que me erizaba los pelos de todo el cuerpo. De manera, que a esto quizás se debía a que me diera por escribir y esto ha sido durante mi vida un enorme descanso de la trajina diaria. Así que estos cuentos, o narraciones son productos de mi pluma en tiempo de descanso, de los momentos de descanso emocional en que he vivido en una vida agitada por mi propio interés. No porque me haya escondido de mirar los problemas y las tensiones que se viven hoy. De manera que desde el cuento o escrito de Los Veinticuatro hasta el fantasma de la 446, son extracciones casi sacada de las experiencias de vida, que han forjado una vida agradecida al Creador y completamente feliz de mi propia existencia. De ahí es que surgen estos relatos, tratados de hacerlos como cuentos, para que puedan ser leídos por aquellos que engrandecen su tiempo de solas y descanso. Por eso digo que la vida es interesante. Quien la ha vivido a plenitud, puede cerciorarse de ello. Los nombres son ficticios, pero no así las vivencias. En el siglo pasado fueron una realidad social que hoy añoramos todos.